Ya hay 200 edificios en la ciudad que no tienen gas por la falta de extensión de redes

El problema se repite en toda la ciudad y no sólo afecta a grandes obras, sino a pequeños departamentos de pasillo. Son construcciones terminadas o a punto de concluirse.


“Cuando me mudé a este departamento “a estrenar”, no sabía en el lío que me metía”, dice Marina mientras abre la puerta del edificio que habita en Iriondo al 400. Las complicaciones aparecieron con el primer resumen de expensas. “Ahí me di cuenta de que en concepto de gas me cobraban carísimo. Pregunté por qué y me explicaron que el edificio se abastecía por tubos porque no había servicio”. Dos años pasaron, el tiempo que duró el contrato de alquiler, para que llegara la conexión a la red. En el medio, la joven intentó cambiar de departamento varias veces, pero “la mayoría” de los edificios nuevos que visitó en el barrio tenían el mismo problema.
En el Consejo Asesor de la Vivienda, el reclamo de propietarios e inquilinos por demoras en la entrega de los departamentos o por adjudicación de unidades sin gas se escucha con insistencia. “Este año, los inconvenientes relacionados al servicio de Litoral Gas son el segundo motivo de consulta a la oficina, ya sea por cortes o por la falta de habilitación del servicio”, advirtió Ariel D’Orazio, integrante del servicio.
Los constructores no niegan el problema. Según estiman, hay unas 8 mil unidades de vivienda (lo que equivaldría a un promedio de 200 edificios) ya terminadas o que se concluirán en el próximo año y medio que no podrán acceder al suministro de gas ya que la red urbana “está al límite de su capacidad”. El problema se planteó en la comisión asesora de Planificación Urbana del municipio, integrada por funcionarios y referentes del rubro de la construcción.
En enero pasado, la intendenta Mónica Fein realizó gestiones frente al Ministerio de Energía de la Nación para conseguir financiamiento para una serie de obras de expansión de las redes. No obstante, los desarrolladores inmobiliarios están viendo como única salida la creación de un fideicomiso para financiar los trabajos que Litoral Gas ya hace varios años que no emprende.
“Actualmente no hay posibilidad de conexión de gas ni para edificios particulares ni para industrias. El problema se repite en toda la ciudad y no afecta sólo a los grandes edificios sino a la pareja joven que construye arriba de la casa de sus padres o a departamentos de pasillo que se concretan detrás de una casa al frente, por más que la casa tenga el servicio”, señaló Miguel Ocampo, presidente de la Asociación de Empresas Instaladoras de Gas.
En esas generales entran desde los proyectos premium con vista al río hasta urbanizaciones para sectores medios y bajos de la zona oeste o noroeste; complejos de cientos de departamentos o la construcción de una casa unifamiliar en primera planta o planta baja.
Sobre fines del año pasado, los gasistas mantuvieron varias reuniones con personal de Litoral Gas para interiorizarse sobre la situación. El problema viene desde hace muchos años, cuando la empresa dejó de hacer obras de infraestructura que incrementaran la capacidad de la red existente. Con la cantidad de edificios que se habilitaron entre 2006 y 2009, “la red quedó chica y esto se nota ahora cuando se están armando varios proyectos por comenzar. Quienes quieren venir a invertir a Rosario tienen de todo menos gas. Hay una incertidumbre muy grande por ese tema”, apuntó Ocampo.
Una vaquita. Hace tres años, un grupo de empresas constructoras de la ciudad decidieron afrontar la falta de inversión en obras de gas y las constantes negativas de la prestadora del servicio a habilitar nuevas conexiones. Mediante dos fideicomisos administrados por el Banco Municipal pusieron en marcha una serie de trabajos que permitieron llevar el servicio a 6.500 nuevas unidades de vivienda, comercios o instituciones.
“La construcción de un edificio demora entre dos y tres años, entonces las constructoras que participaron de esos fideicomisos son las que ahora están entregando departamentos con servicio de gas. Las empresas que no entraron en el primer o el segundo fideicomiso no tienen el servicio", explicó el presidente de la Asociación Empresarios de la Vivienda, Marcelo Passardi.
Los empresarios ya están preparando un tercer fideicomiso que permitirá concretar una obra para abastecer a otros 8.200 usuarios. Se trata de la ejecución de dos gasoductos y la actualización de seis cámaras reguladoras internas que harán más eficiente la red.
Los trabajos se iban a realizar con aportes del estado nacional en el marco del plan Más Cerca, pero los fondos nunca llegaron. Por entonces, la obra estaba cotizada en 80 millones de pesos. En enero pasado, la intendenta Mónica Fein retomó la gestión ante el ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren.
"Es un tema de urgencia para la ciudad y hay que buscarle una solución a obras que son indispensables. Hay dificultades para finalizar edificios, emprendimientos industriales y de salud", sostuvo Fein en esa oportunidad y recalcó que las obras "tienen que desarrollarse en 2016".
Privados. A falta de financiación estatal, "los trabajos deberán hacerse en forma privada", apuntó Passardi. Según estimó, los trabajos podrían ponerse en marcha entre octubre y noviembre "para terminarlos en julio del año próximo".
Entonces se podrá regularizar la situación de numerosos proyectos que ya están terminados o a punto de hacerlo.


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